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Publicaciones | 24 de junio de 2026

Etnobotánica china: té de vid (Ampelopsis grossedentata); una liana medicinal del sur de China entre la tradición, la ciencia y la longevidad

Mei Cha

Ampelopsis grossedentata, denominada habitualmente té de vid, Teng Cha (藤茶) o Mei Cha (莓茶), es una interesante planta trepadora de la familia de las vitáceas que crece principalmente en las regiones montañosas del sur de China. Aunque fuera de Asia solo empezó a ser ampliamente conocida en las últimas décadas, los habitantes de algunas provincias chinas la utilizan desde hace siglos. En la actualidad ha atraído la atención de los investigadores sobre todo por su contenido excepcionalmente elevado de flavonoides, en especial de dihidromiricetina (DHM), considerada uno de sus compuestos bioactivos más importantes.

A diferencia de la mayoría de las infusiones de hierbas, el té de vid contiene concentraciones excepcionalmente altas de polifenoles y flavonoides. Las hojas secas suelen estar recubiertas de una característica capa blanquecina que los observadores sin experiencia confunden a veces con moho. En realidad, se trata de flavonoides cristalizados, entre los que predomina precisamente la dihidromiricetina. Algunos análisis indican que los flavonoides representan más del treinta por ciento de la masa seca de la planta, una proporción considerablemente mayor que la de muchos otros tés tradicionales.

En la medicina popular del sur de China, el té de vid se utiliza desde hace mucho tiempo para favorecer la función hepática, aliviar la tos y la irritación de garganta, reducir la sensación de «calor interno», facilitar la digestión y ayudar a recuperarse tras el consumo de alcohol. Precisamente su relación con la protección del hígado y el metabolismo del alcohol es uno de los motivos por los que la planta se ha convertido en los últimos años en objeto de numerosos estudios científicos.

Los estudios de laboratorio y los realizados con animales indican que la dihidromiricetina actúa como un potente antioxidante. Reduce eficazmente el estrés oxidativo, asociado a los procesos de envejecimiento y a numerosas enfermedades crónicas. Uno de los ámbitos más estudiados es su efecto sobre el hígado. Los investigadores señalan que puede ayudar a reducir los daños hepáticos relacionados con el alcohol, la enfermedad del hígado graso y ciertos procesos inflamatorios.

También son prometedores los resultados de las investigaciones sobre sus efectos en el sistema cardiovascular. Algunos estudios apuntan a un posible efecto beneficioso sobre la presión arterial, el nivel de colesterol LDL, la función de los vasos sanguíneos y el metabolismo de las grasas. Además, los experimentos de laboratorio indican que tiene una acción antiinflamatoria, lo que podría explicar su uso tradicional para los problemas respiratorios y la irritación de garganta.

También suscita especial interés el efecto de la dihidromiricetina en el metabolismo del alcohol. Algunos estudios indican que puede influir en determinadas vías metabólicas y receptores cerebrales relacionados con el estado de embriaguez, por lo que el DHM también aparece actualmente con frecuencia en complementos alimenticios contra la resaca. Aun así, los expertos advierten de que no constituye una protección milagrosa frente a las consecuencias del consumo excesivo de alcohol.

Aunque las investigaciones actuales son prometedoras, es preciso señalar que muchos de sus posibles efectos sobre la salud todavía deben confirmarse mediante estudios clínicos más amplios con seres humanos. Pese a ello, Ampelopsis grossedentata está considerada una de las fuentes vegetales naturales más ricas en flavonoides y una parte importante del patrimonio herbolario tradicional chino.

Este té ocupa un lugar especial en la región de Zhangjiajie, donde se conoce como Mao Yan Mei (茅岩莓茶). Las crónicas locales mencionan su uso desde hace varios siglos. Se cree que se recolectaba en escarpadas laderas rocosas y que lo utilizaban principalmente cazadores, trabajadores forestales y habitantes de remotas aldeas de montaña. Lo bebían para reducir el cansancio, refrescarse y aliviar la sed durante los largos recorridos por terrenos montañosos. Algunas publicaciones chinas contemporáneas hablan incluso de una tradición de uso de más de mil años, pero tales afirmaciones deben interpretarse con cautela, pues para los periodos más antiguos suelen apoyarse principalmente en la tradición oral.

Resulta interesante que el té de vid no figure entre las plantas más conocidas de las farmacopeas chinas clásicas. En grandes obras médicas como «Shennong Bencao Jing» y «Bencao Gangmu» no aparece como un remedio independiente de importancia. Probablemente, el motivo sea sobre todo geográfico. La planta crece en zonas montañosas limitadas del sur de China y durante siglos formó parte de la medicina popular regional. Nunca llegó a ser un producto comercial tan extendido como el ginseng, el astrágalo o el té verde, por lo que aparece con mucha mayor frecuencia en las crónicas locales y la tradición oral que en los compendios médicos imperiales.

Con el paso del tiempo se desarrolló en torno a este té una rica tradición popular, especialmente entre el pueblo tujia de los alrededores de Zhangjiajie. Uno de sus apodos tradicionales más bellos es Tujia Ganlu Cha (土家甘露茶), «té del rocío celestial de los tujia». Según la leyenda, durante una sequía los habitantes de la zona observaron que el rocío que se acumulaba sobre la planta aliviaba la sed y les devolvía las fuerzas. Por ello empezaron a asociarla con una bendición celestial y la llamaron «rocío dulce».

Otro nombre popular es Guanyin Cao (观音草), «planta de la diosa Guanyin». Según la tradición local, la diosa de la misericordia reveló a la población las propiedades medicinales de esta liana, por lo que algunas personas todavía la asocian con la longevidad, la salud y la protección frente a las enfermedades.

El propio sabor del té también posee un simbolismo particular. En la región de Zhangjiajie es popular el dicho «primero amargo, después dulce» (先苦后甜). En efecto, el té de vid presenta al principio un marcado sabor amargo, seguido de un persistente regusto dulce conocido como hui gan (回甘). Esta característica se ha convertido en un símbolo de sabiduría vital: la perseverancia y la paciencia solo ofrecen su recompensa después de las pruebas iniciales.

Algunos habitantes de la zona también lo llaman Changshou Teng (长寿藤), «liana de la longevidad». Es probable que el nombre no sea antiguo, sino que proceda de la observación de que los habitantes de mayor edad de las aldeas de montaña solían beberlo a diario. De este modo, con el tiempo se estableció una relación entre el té y la longevidad.

También es interesante la historia del nombre actual Mei Cha. Se cree que antiguamente los habitantes de más edad llamaban a la planta «té enmohecido» (霉茶), porque las hojas secas presentan una característica capa blanca. Cuando comenzó su comercialización a mayor escala, aquel nombre resultó bastante poco atractivo. Por eso se sustituyó el carácter por 莓, de idéntica pronunciación, que significa baya. Así surgió el nombre actual Mei Cha (莓茶).

En la cultura tradicional del pueblo tujia, el té de vid de buena calidad también era un obsequio importante. Ofrecérselo a un invitado expresaba respeto, hospitalidad y una bienvenida sincera. En algunas aldeas todavía se describe como una bebida que «enseña paciencia»: una descripción inusualmente poética para un té medicinal, pero que resume perfectamente su naturaleza: primero el amargor y después el dulzor.

Un aspecto interesante, aunque menos conocido, de la historia del té de vid es su relación con los eremitas daoístas y los adeptos de la alquimia interna (Neidan). Aunque no existen pruebas de que Ampelopsis grossedentata formase parte de las principales fórmulas alquímicas daoístas, los daoístas siempre apreciaron las plantas que crecían en laderas montañosas de difícil acceso, pues creían que estos entornos contenían una energía vital especialmente pura y sutil. En las regiones montañosas del sur de China, donde también crece el té de vid, los eremitas solían buscar plantas que ayudasen a preservar la claridad mental, la serenidad y el equilibrio corporal durante las meditaciones prolongadas. Como este té carece naturalmente de cafeína, es refrescante y posee una naturaleza agradablemente fría según la clasificación tradicional china, algunos conocedores contemporáneos lo relacionan con el ideal daoísta de «depurar el fuego interno» y cultivar un espíritu sereno. Aunque se trata ante todo de vínculos culturales y simbólicos, reflejan bien la forma en que los chinos han entendido durante siglos la relación entre las plantas medicinales, la naturaleza y la práctica espiritual.

Así pues, el té de vid no solo constituye un interesante objeto de estudio para la ciencia contemporánea, sino que también forma parte del rico patrimonio cultural del sur de China. Aúna la medicina popular, las leyendas locales, el simbolismo de la longevidad y el respeto por la naturaleza. Es precisamente en este entrelazamiento del conocimiento tradicional y la investigación contemporánea donde reside el motivo por el que continúa creciendo el interés por él tanto en China como en otras partes del mundo.

 

Fuentes y bibliografía recomendada:

Fuentes científicas

Carneiro, R., Ye, L., Baek, N. et al. (2021). Vine tea (Ampelopsis grossedentata): A review of chemical composition, functional properties, and potential food applications. Journal of Functional Foods, 76, 104317. Revisión exhaustiva de la composición química, el contenido de dihidromiricetina, las propiedades antioxidantes y sus posibles aplicaciones alimentarias.

Ye, L., Wang, H., Duncan, S. E. et al. (2019). Antioxidant Properties of a Traditional Vine Tea, Ampelopsis grossedentata. Antioxidants, 8(8), 295. Estudio de las propiedades antioxidantes y del contenido de flavonoides de muestras de té de vid procedentes de distintas regiones de China.

Liu, Y. et al. (2023). China Medicinal Plants of the Ampelopsis grossedentata—A Review of Their Botanical Characteristics, Use, Phytochemistry, Active Pharmacological Components, and Toxicology. Amplia revisión de la botánica, los usos tradicionales, la fitoquímica y los efectos farmacológicos de la planta.

Fan, B. et al. (2025). Vine tea (Ampelopsis grossedentata) — A different kind of tea hidden deep in the mountains of China. Trends in Food Science & Technology. Revisión más reciente de las investigaciones sobre su valor nutricional, su uso tradicional y sus posibles aplicaciones en alimentos funcionales.

Kou, X. y Chen, N. (bibliografía de revisión sobre la dihidromiricetina). Para comprender los efectos biológicos del principal compuesto activo del té de vid, también resulta importante la revisión de los estudios sobre la dihidromiricetina o ampelopsina.

Fuentes históricas y culturales:

Las crónicas locales de la región de Zhangjiajie (湖南张家界地方志) contienen numerosas referencias al té Mao Yan Mei (茅岩莓茶), a su uso entre los habitantes de las zonas montañosas y a su relación con el pueblo tujia. Parte de estos textos solo está disponible en chino y en publicaciones regionales.

Los estudios etnológicos regionales sobre los pueblos tujia, miao y yao describen el uso del té de vid como bebida cotidiana, planta medicinal y elemento importante de la hospitalidad local.

Advertencia sobre las fuentes históricas:

Aunque los autores chinos contemporáneos suelen hablar de una tradición de uso del té de vid de más de mil años, es preciso señalar que existen pocas pruebas escritas directas de los periodos más antiguos. Los datos históricos más fiables proceden de las crónicas regionales y de la tradición popular del sur de China, mientras que la planta no ocupa un lugar destacado en farmacopeas clásicas como Shennong Bencao Jing o Bencao Gangmu. Por ello, los historiadores de la medicina suelen considerarla una planta medicinal regional con varios siglos de uso documentado.

Sobre la tradición daoísta:

La relación entre el té de vid y la alquimia interna daoísta se basa principalmente en el contexto cultural de las comunidades eremíticas de las montañas del sur de China y en el aprecio daoísta por las plantas que crecen en regiones montañosas remotas. En la actualidad no existen pruebas históricas directas de que Ampelopsis grossedentata formase parte de las principales fórmulas alquímicas daoístas. Pese a ello, la planta encaja bien en la tradición daoísta más amplia de buscar hierbas para conservar la vitalidad, la claridad mental y la longevidad.