Templo Daoísta Esloveno de la Armonía Suprema
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Rektor SDT, Jure Čeh Daozhang | 25 de junio de 2026

La influencia de la tradición filosófico-religiosa china en la Ilustración europea de los siglos XVII y XVIII

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En el siglo XVII y a comienzos del XVIII, en el marco de las conexiones globales de la primera modernidad, se intensificaron los contactos intelectuales entre Europa y China. Fueron especialmente importantes las relaciones entre la Francia del rey Luis XIV (1638–1715; reinó entre 1643 y 1715) y la China del emperador Kangxi (1654–1722; reinó entre 1661 y 1722). Estos contactos se desarrollaron principalmente a través de los misioneros jesuitas, que actuaron como intermediarios científicos y culturales entre ambas civilizaciones. Entre ellos destaca Joachim Bouvet (1656–1730), miembro del grupo de misioneros jesuitas franceses en la corte imperial china.

Los jesuitas como intermediarios entre civilizaciones

Los jesuitas actuaban de acuerdo con la estrategia de la accommodatio, desarrollada por Matteo Ricci (1552–1610). Este enfoque se basaba en la idea de que el mensaje cristiano podía presentarse mediante las estructuras conceptuales de la tradición local. En el caso de China, esto suponía dialogar con la ética confuciana, la doctrina daoísta, el sistema estatal y el pensamiento cosmológico, que subrayaba la armonía entre el ser humano, la sociedad y la naturaleza.

El emperador Kangxi mostró un marcado interés por la ciencia occidental, en particular por la astronomía, las matemáticas, la cartografía y los dispositivos mecánicos. Por ello, los jesuitas actuaron en la corte como asesores científicos, lo que hizo posible una forma excepcional de intercambio intelectual bidireccional entre Europa y China.

En este contexto más amplio, la denominada controversia de los ritos chinos (Controversia de ritibus Sinensibus), desarrollada durante el siglo XVII y comienzos del XVIII, supuso un importante punto de inflexión en las relaciones entre la Iglesia católica y China. Los jesuitas permitían que los cristianos chinos conservaran los ritos confucianos en honor de sus antepasados y de Confucio, así como sus rituales civiles, religiosos y culturales, mientras que los dominicos y los franciscanos se oponían firmemente a ello. La rivalidad entre ellos merecería un estudio más profundo. El papa Clemente XI (1649–1721) prohibió estas prácticas en 1704 y, de forma definitiva, en 1715 mediante la bula Constitutio apostolica «Ex illa die», lo que provocó decepción en la corte del emperador Kangxi. Este interpretó la decisión como una incomprensión de la tradición cultural china y una postura eurocéntrica orientada a afirmar la pretendida superioridad cultural y religiosa de la Europa católica. En consecuencia, limitó la posterior actividad misionera cristiana en el imperio, lo que tuvo una importante repercusión en el desarrollo ulterior de los contactos intelectuales y culturales entre China y Europa.

La transmisión de la filosofía china a Europa

Un momento clave en la transmisión del pensamiento chino a Europa fue la obra latina Confucius Sinarum Philosophus (1687), que presentó por primera vez de forma sistemática los textos confucianos en el ámbito intelectual europeo. Confucio fue presentado como un filósofo moral y China como una civilización con un orden ético racional.

En el siglo XVIII, China se convirtió en un importante punto de referencia para la Ilustración europea, pues permitía establecer comparaciones con las estructuras políticas y religiosas europeas.

El pensamiento daoísta y Yi jing en la Ilustración europea

Además de la tradición confuciana, también llegaron gradualmente a Europa los textos clásicos daoístas, sobre todo Daode jing, Zhuangzi y Yi jing (Libro de los cambios). Su influencia en la Ilustración europea fue menos institucional y más filosófica e interpretativa, a menudo mediada por traducciones, comentarios y explicaciones secundarias de los jesuitas.

Daode jing y la recepción europea de la metafísica mínima

Daode jing atrajo a los pensadores europeos principalmente por su insólita y paradójica metafísica, que destacaba la acción no forzada (wu wei 無為), la espontaneidad de la naturaleza y la relatividad de las oposiciones conceptuales. Aunque el texto no se tradujo sistemáticamente de inmediato, influyó mediante descripciones indirectas en el interés europeo por una «filosofía natural» que no se basaba en dogmas teológicos estrictos.

Los pensadores ilustrados críticos con el racionalismo metafísico europeo y el dogmatismo católico reconocieron en el pensamiento daoísta una alternativa a los sistemas rígidos de interpretación del mundo, pues Daode jing no ofrece una estructura teológica jerárquica, sino que describe el mundo como un proceso ordenado espontáneamente.

Zhuangzi y el relativismo filosófico

Zhuangzi ejerció una influencia indirecta aún más marcada en el pensamiento filosófico europeo, sobre todo por su radical relativización de la perspectiva, el lenguaje y las diferencias entre lo «verdadero» y lo «ilusorio». Los pensadores europeos interpretaron sus relatos —por ejemplo, el célebre «sueño de la mariposa»— como formas tempranas de relativismo epistemológico.

Aunque Zhuangzi no fue traducido directamente y en su totalidad durante el siglo XVIII, algunos fragmentos y descripciones de sus ideas contribuyeron al interés ilustrado por los límites del conocimiento humano y al escepticismo ante las afirmaciones metafísicas absolutas.

Yi jing y la fascinación europea por el sistema de cambios

De todos los textos clásicos chinos, Yi jing fue probablemente el que ejerció una mayor influencia intelectual en la Ilustración europea. Su estructura, basada en un sistema de 64 hexagramas y en la idea del cambio continuo, atrajo a los pensadores europeos como modelo alternativo para comprender las leyes naturales.

Gottfried Wilhelm Leibniz (1646–1716) reconoció en Yi jing una analogía con su sistema binario (0 y 1), que interpretó como prueba de la estructura lógica universal del mundo. Este caso constituye uno de los momentos históricos más importantes en los que la lógica simbólica china influyó directamente en el pensamiento matemático y filosófico europeo y, más tarde, de forma indirecta, en el desarrollo de los lenguajes de programación informática.

De este modo, Yi jing se convirtió en Europa en símbolo de una «matemática cósmica» en la que el orden natural y moral se expresa mediante patrones de cambio, no mediante leyes estáticas.

La filosofía china y la Ilustración europea

En un marco más amplio, los textos confucianos, daoístas y cosmológicos contribuyeron conjuntamente a configurar la imagen europea de China como una civilización racional con una tradición filosófico-religiosa muy desarrollada. Gottfried Wilhelm Leibniz (1646–1716), François Quesnay (1694–1774) y Voltaire (1694–1778) utilizaron China como punto de referencia intelectual para criticar el feudalismo y el absolutismo europeos.

Las tradiciones daoísta y cosmológica fueron reinterpretadas a menudo en Europa mediante categorías filosóficas europeas, lo que significa que se trató, en parte, de una «reconstrucción filosófica de China». Por tanto, la Revolución francesa (1789–1799) no fue una consecuencia directa de la influencia del pensamiento chino en el mundo europeo de la época, sino el resultado de procesos internos europeos más amplios, en los que el pensamiento filosófico-religioso chino aportó un importante marco comparativo para la crítica ilustrada del poder político.

Conclusión

El pensamiento filosófico-religioso chino desempeñó en los siglos XVII y XVIII un papel importante como catalizador intelectual de la Ilustración europea. Mientras que la tradición confuciana influyó principalmente en el pensamiento político y ético, los textos daoístas y Yi jing contribuyeron sobre todo a las reflexiones filosóficas acerca de la naturaleza, la relatividad del conocimiento y la dinámica de los cambios. En conjunto, permitieron a los pensadores europeos ampliar el concepto de racionalidad más allá de los marcos aristotélicos y cristianos clásicos y contribuyeron a configurar un horizonte intelectual más plural para la Ilustración.

rector Yuan Weiqi

 

Bibliografía 
  • Confucius Sinarum Philosophus. París, 1687. 
  • Leibniz, Gottfried Wilhelm. Novissima Sinica. 1697. 
  • Leibniz, Gottfried Wilhelm. Explication de l’Arithmétique Binaire. 1703. 
  • Du Halde, Jean-Baptiste. Description de la Chine. París, 1735. 
  • Voltaire. Essai sur les mœurs et l’esprit des nations. 1756. 
  • Mungello, David E. The Great Encounter of China and the West, 1500–1800
  • Spence, Jonathan D. The Chan’s Great Continent
  • Rule, Paul A. K’ung-tzu or Confucius?