Wudang borilne veščine in daoistična kultura
Durante nuestra estancia de 18 días en el segundo Seminario Internacional de Cultura Daoísta, celebrado en el complejo del palacio Jingle (Jīnglè Gōng 淨樂宮), en la ciudad de Danjiangkou, en la provincia de Hubei, los dos temas principales fueron Wudang zaowan gongke jing 武當早晚功課經 (Cantos rituales matutinos y vespertinos de Wudang), bajo la dirección de la maestra Wu Junli (武俊丽), y taijiquan de Wudang (Wǔdāng Tàijíjüán 武當太極拳), bajo la dirección del maestro Zhang Weishen (张微神).
I. Origen histórico de las artes marciales de Wudang y su relación con el daoísmo
Las artes marciales de Wudang (Wǔdāng wǔshù 武當武術) constituyen un estilo interno de las artes marciales chinas (nèijiāquán 內家拳), originario de las montañas de Wudang (Wǔdāng Shān 武當山), en la provincia de Hubei, y estrechamente vinculado al daoísmo (dàojiào 道教). A diferencia de los estilos externos (wàijiāquán 外家拳), como el Shaolin (Shàolín 少林), las artes marciales internas se centran en la energía interna (qì 氣), los movimientos lentos y circulares, la respiración y la armonía entre el yin y el yang (yīn yáng 陰陽), lo que refleja el principio daoísta del equilibrio natural.
Estas artes, incluido el taijiquan (tàijíjüán 太極拳), el xingyiquan (xíngyìquán 形意拳) y el baguazhang (bāguàzhǎng 八卦掌), se han desarrollado a lo largo de la tradición para favorecer el crecimiento espiritual, conservar la salud y practicar la defensa personal. Para ello, es esencial que cada movimiento esté perfectamente coordinado con la mente (yì 意).
La leyenda de Zhang Sanfeng
El origen histórico de las artes marciales de Wudang (Wǔdāng wǔshù 武當武術) está estrechamente entrelazado con las leyendas y los hechos históricos de la antigua China. Aunque ya existían formas tempranas de prácticas marciales en esta zona, las artes marciales de Wudang se constituyeron formalmente durante la dinastía Ming (明朝) (1368–1644), cuando los monjes daoístas las desarrollaron con mayor detalle y las utilizaron también para proteger sus monasterios. Las artes marciales de Wudang tienen raíces más antiguas en las prácticas daoístas de entrenamiento corporal, pero, como tradición reconocible y sistematizada, el Wudang wushu se desarrolló principalmente durante el periodo (Yuán mò Míng chū 元末明初) de finales de la dinastía Yuan y comienzos de la dinastía Ming. Las artes marciales también estaban vinculadas a la defensa personal práctica, pero su función en la tradición de Wudang no se limitaba al combate. Se desarrollaron en estrecha relación con el cultivo interior daoísta, el entrenamiento corporal, el daoyin y la idea de armonizar el cuerpo, la respiración y el espíritu. Véase: página oficial china del patrimonio cultural inmaterial: https://www.ihchina.cn/art/detail/id/13787.html
Uno de los relatos más citados atribuye la fundación de las artes marciales de Wudang a Zhang Sanfeng (Zhāng Sānfēng 張三丰), un sabio daoísta del que se tienen pocos datos fiables sobre su vida y su actividad. Según una de las versiones, habría vivido como ermitaño en el monte Wudang, habría superado los 200 años de edad y alcanzado la inmortalidad espiritual (xiān 仙). Durante la transición entre las dinastías Yuan y Ming, habría unido la filosofía daoísta con las artes marciales, creando así el taijiquan.
Durante la contemplación, habría observado un combate entre una grulla, que simboliza el yang, y una serpiente, que simboliza el yin. Esto le llevó a comprender que la suavidad vence a la dureza (róu kè gāng 柔克剛). La serpiente no utiliza la fuerza bruta, sino que esquiva el ataque, se adapta con flexibilidad y vence así al adversario. A partir de esta observación, habría desarrollado movimientos lentos y fluidos que redirigen la fuerza. Además, estas artes se basan en la filosofía daoísta, cuyo objetivo principal es alcanzar la armonía con la naturaleza (zìrán 自然) y cultivar la energía interna (qì 氣).
Aunque la existencia histórica de Zhang Sanfeng es objeto de debate académico, se le considera el padre espiritual y fundador simbólico de las artes marciales internas.
Mientras que Zhang Sanfeng representa el fundamento filosófico de las artes de Wudang, Chen Wangting (Chén Wángtíng 陳王廷, hacia 1600–1680), general de finales de la dinastía Ming, es considerado el autor del primer sistema de artes marciales chinas documentado históricamente, del que más tarde surgiría el estilo Chen. Oficial militar de finales de la dinastía Ming y comienzos de la dinastía Qing, es considerado una figura clave en la configuración de la tradición temprana de la que más tarde se desarrolló el taijiquan de estilo Chen (陳式太極拳). Ambos enfoques parten de los mismos principios fundamentales (yin-yang, uso de la energía interna qi), pero el estilo Chen se desarrolló a partir de necesidades militares y técnicas familiares, mientras que la tradición de Wudang tiene su origen en las prácticas espirituales y monásticas de los monjes daoístas. La afirmación de que se trata de la primera documentación histórica no es correcta. Véase: https://www.bjcc.gov.cn/article/50184306.html 《吕氏春秋·论威》 Lǚshì Chūnqiū – Lùn Wēi, siglo III a. C.… Véase también la página de la Administración General de Deportes de China: https://www.sport.gov.cn/n322/n3407/n3417/c564916/content.html
Las montañas sagradas de Wudang y el simbolismo de Xuanwu
Fue precisamente en las montañas de Wudang, que alcanzaron su máximo esplendor durante la dinastía Ming y se convirtieron en un importante centro espiritual y de artes marciales, donde se desarrolló el característico estilo de Wudang. El antiguo complejo arquitectónico de las montañas de Wudang, inscrito desde 1994 en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, sigue siendo un lugar sagrado dedicado al cultivo espiritual (xiūliàn 修煉) y un centro mundial de enseñanza de las artes marciales internas.
Los emperadores de la dinastía Ming veneraban Wudang como el «templo daoísta imperial central». La principal deidad de las montañas era el gran emperador Xuánwǔ (Xuānwǔ Dàdì 玄武大帝), protector de las montañas de Wudang, representado como una combinación de una tortuga y una serpiente que se unen. La tortuga es por naturaleza tranquila, concentrada y reservada, lo que simboliza el yin, la serenidad y el elemento agua. La serpiente es ágil, flexible y está en constante movimiento, lo que representa el yang, el sol, el movimiento y el fuego.
(En este contexto, la serpiente representa el componente activo en el sentido de una energía creciente, aunque en sí misma sea yin). La tortuga y la serpiente entrelazadas (guī shé hé yī 龜蛇合一) simbolizan el encuentro y la interacción del yin y el yang, así como la unión del agua y el fuego (shǔi huǒ jì jì 水火既濟), un símbolo central del daoísmo.
II. Principios daoístas en las artes marciales
El daoísmo venera a Laozi (Lǎozǐ 老子) como su fundador. Fundadorfundador . Entre otras cosas, escribió:
«El ser humano sigue a la tierra, la tierra sigue al cielo, el cielo sigue al Dao y el Dao sigue a lo que es por sí mismo».
(Rén fǎ dì, dì fǎ tiān, tiān fǎ dào, dào fǎ zìrán 人法地,地法天,天法道,道法自然)
+Su pensamiento ilustra uno de los principios fundamentales del daoísmo. «El Dao sigue a lo que es por sí mismo (Dào fǎ zìrán)» es también la máxima directriz de las artes marciales de Wudang. Significa que el Dao actúa espontáneamente y sin limitaciones artificiales. Todos los movimientos surgen de la observación y la imitación de la naturaleza. Por ejemplo, las formas tradicionales del taijiquan incluyen movimientos como «la grulla blanca despliega las alas» (bái hòuliàng chì 白鶴亮翅) o «el gallo dorado se sostiene sobre una pata» (jīn jī dú lì 金雞獨立), o el movimiento circular de tensar el arco en uno de los ejercicios de los ocho brocados (bāduànjǐn 八段錦).
Se aconseja a quienes practican que sigan el ritmo natural y eviten la tensión muscular y las posturas forzadas. Los movimientos deben ser naturales y fluidos, la respiración profunda y la mente relajada. Solo así pueden el qi y la sangre (qì xuè 氣血) circular libremente por el cuerpo.
El principio «mi destino está en mis manos, no en las del Cielo» (wǒ mìng yóu wǒ bù yóu tiān 我命由我不由天) es lo que distingue al daoísmo de muchas otras tradiciones, incluidas las religiosas. Entre otras cosas, significa que debemos asumir la responsabilidad de nuestra propia salud y prolongar nuestra vida mediante una práctica adecuada y una buena calidad de vida. Esta visión, que valora la vida, determina la orientación de las artes internas de Wudang: la conservación de la salud (yǎngsheng 養生) tiene prioridad sobre las artes marciales. Se dice que Zhang Sanfeng afirmaba que el propósito de su espada y su puño no era enseñar a las personas a combatir, sino fortalecer la salud y favorecer la longevidad.
Cultivo simultáneo del espíritu y el cuerpo
El objetivo último de la práctica daoísta es alcanzar el Dao y la inmortalidad espiritual siguiendo la naturaleza y cuidando la vida. En este contexto, la «naturaleza innata» (xìng 性) se refiere a la naturaleza original del ser humano, al espíritu y a la conciencia del corazón, mientras que «destino / vida» (mìng 命) alude a la dimensión física, en la que desempeñan un papel importante el jīng 精 (esencia), el qì 气 (energía vital) y los procesos físicos.
El daoísmo enseña que la naturaleza y la vida son inseparables. No es posible alcanzar la verdadera liberación cultivando solo uno de estos aspectos. Por ello, las artes marciales de Wudang encarnan este doble cultivo. A diferencia del ejercicio físico habitual, que se centra únicamente en desarrollar la musculatura externa y la fuerza corporal, aquí se pone el acento en el desarrollo integral del espíritu interior y del cuerpo físico, así como en lograr su unión en uno.
El núcleo de la comprensión daoísta de la vida lo constituyen los tres tesoros (Sān Bǎo 三寶):
Jing (jīng 精) es la esencia, la energía vital fundamental y el material genético que recibimos de nuestros padres al nacer. Determina el crecimiento, el desarrollo y el envejecimiento. Jing (jīng 精) significa esencia o sustancia vital esencial. En la medicina tradicional china, la esencia innata (xiāntiān zhī jīng 先天之精) está vinculada a la herencia de los progenitores que se recibe en la concepción, así como al crecimiento, el desarrollo, la reproducción y el proceso de envejecimiento.
Qi (qì 氣) es la energía vital que actúa sobre la base del jing. Impulsa todos los procesos del cuerpo y se repone de este modo. Qi (qì 氣) significa qi o fuerza de la actividad vital, un proceso dinámico que hace posibles y regula distintas funciones corporales. En la medicina tradicional china está relacionado con el jing (精), la sangre (血 xuè) y otros procesos corporales, y forma con ellos un conjunto funcional interconectado.
Shen (shén 神) es el espíritu, la conciencia o el brillo vital, la psique. Shen (shén 神) significa espíritu o actividad espiritual; en la medicina tradicional china se refiere a la conciencia humana, la actividad mental, la percepción, el pensamiento y la vida emocional. El concepto también abarca el brillo vital, que se manifiesta en la vitalidad y la presencia mental de la persona.
Los daoístas creen que la armonía de los tres tesoros, interconectados en una cadena de transformación, garantiza la salud y la longevidad, mientras que su agotamiento conduce a la enfermedad y al envejecimiento. En última instancia, las artes marciales de Wudang nutren y preservan estos tres tesoros.
Clasificación de las artes marciales: internas y externas
En la historia de las artes marciales chinas existe una clara división entre las externas (wàijiā 外家) y las internas (nèijiā 內家). Esta clasificación fue formalizada en el siglo XVII por Huang Zongxi (Huáng Zōngxī 黃宗羲, 1610–1695), uno de los pensadores e historiadores chinos más destacados de la transición entre las dinastías Ming y Qing.
En su obra Epitaf Wang Zhengnanu (Wáng Zhēngnán mù zhì míng王征南墓志铭), en el capítulo sobre las artes marciales, destacó:
«Shaolin es famoso en todo el mundo por su destreza marcial, pero su método se centra en el enfrentamiento directo con el adversario, por lo que este también puede aprovecharlo en su beneficio. Existe una llamada escuela interna que domina el movimiento mediante la quietud; quien la ataca cae derribado en cuanto responde la mano. Por ello, Shaolin se distingue como escuela externa».
Con ello, Huang Zongxi contribuyó a distinguir entre las escuelas externas (Shaolin) y las internas, que proceden de la tradición de Zhang Sanfeng. Estas últimas se basan y actúan conforme al concepto daoísta: en el uso de la energía interna qi y en un enfoque daoísta que tiene en cuenta los principios del yin y del yang, la acción mediante la no acción sin forzar (wúwéi 無為) y la espontaneidad natural (zìrán自然).
Relacionó las artes internas con la filosofía daoísta, que subraya la unidad de lo externo y lo interno, de la energía externa y la interna, de la relajación y la orientación, lo que, naturalmente, va más allá del mero combate físico. Las artes marciales externas, o duras, incluyen ataques activos y fuerza explosiva, y se centran en el entrenamiento de los músculos, los tendones y los huesos. Las artes marciales internas, en cambio, se centran en la respiración,y el qi y la mente¿?, algo profundamente arraigado en el daoísmo.
Sin embargo, en los niveles avanzados ambos caminos confluyen. En el nivel más alto, ambas corrientes siguen el mismo principio del yin y el yang: el yang y el suave yin son inseparables. Sin suavidad, la dureza se vuelve quebradiza; sin dureza, la suavidad se vuelve débil. El objetivo último de ambos enfoques es el mismo: la liberación de la fuerza (fā jìn 發勁). En las artes internas, esta fuerza, acumulada en el cuerpo, se libera en el momento del contacto con el adversario en un impulso explosivo y fulminante. En el taijiquan, el fā jìn se oculta en los movimientos suaves y lentos. El golpe parece un «toque suave», pero contiene una extraordinaria fuerza interna.
II. Principios fundamentales del taiji de Wudang
1. Concepción filosófica de los conceptos wuji y taiji
El término tàijí 太極 aparece en el Yijing (Libro de los cambios), cuyos orígenes se remontan al periodo comprendido entre los siglos XII y X a. C. Entre los siglos VI y V a. C. se añadieron comentarios filosóficos atribuidos a Confucio. El texto describe las leyes de la naturaleza y las transformaciones del universo y de la vida humana. El taiji se desarrolla a partir del wuji (wújí 無極). El wuji es un concepto fundamental de la filosofía china y las artes marciales que representa el estado anterior al nacimiento del universo, el vacío, un estado indiferenciado, un equilibrio perfecto en el que no hay diferencias, ni movimiento, ni fuerza ni forma. De este estado de «nada» nace el taiji, el primer paso del movimiento, en el que surgen el yin y el yang. En las artes marciales internas ocupa un lugar importante el estado de wújí (無極), que designa el punto de partida indiferenciado a partir del cual se desarrolla el movimiento del tàijí (太極). El wújí y el tàijí no designan, por tanto, dos estados separados u opuestos, sino distintos aspectos de un mismo proceso: de la indiferenciación surge la relación dinámica yīn–yáng. La fuerza interna (jìn 勁) no se genera simplemente mediante la dureza o la tensión, sino mediante la acción coordinada y dinámica de todo el cuerpo. Sin el estado de wuji no es posible generar una verdadera fuerza interna (jin). El wuji es la madre del taiji. El taiji es el estado en el que el yin y el yang aún no están separados. Es el eje del movimiento. En el capítulo undécimo de Zhōuyì · Xìcí shàng zhuàn 周易·繫辭上傳》 se indica: Shì gù Yì yǒu Tàijí, shì shēng liǎng yí, liǎng yí shēng sì xiàng, sì xiàng shēng bā guà 是故易有太极,是生两仪,两仪生四象,四象生八卦。Yi contiene el tàijí; de él surgen los dos yí, de los dos yí nacen los cuatro xiàng y de los cuatro xiàng, los ocho guà. El taiji genera dos formas, las dos formas generan cuatro formas y las cuatro formas generan ocho trigramas. El wuji es un estado de vacío y potencial absolutos. En las artes marciales es el fundamento del que nace cada técnica. Sin comprender el wuji, el taiji es solo una sucesión de movimientos; con el wuji se convierte en una práctica profunda que conecta el cuerpo, la mente, el espíritu y las leyes naturales del universo.
2. Vencer la dureza con la suavidad
Lao Zi escribió en el Daode jing: «Lo más suave del mundo vence a lo más duro del mundo. Lo más suave del mundo puede penetrar en lo más duro. El agua puede penetrar en la piedra».
Según la versión del Daode jing de Wang Bie (王弼, 226–249), Laozi habría escrito: «Lo más suave bajo el cielo puede penetrar en lo más duro bajo el cielo» (versión del canto 43 del Daode jing). En la versión de He Shang Gong (河上公) (siglo II a. C.), la máxima se define con mayor precisión: «Lo extremadamente suave es el agua. Lo extremadamente duro son el metal y la piedra. El agua puede atravesar la dureza y penetrar en la rigidez; no hay nada que no pueda penetrar».
El taiji aplica estos principios a las artes marciales. El primer paso para quienes practican taiji es la relajación completa: suavizar y relajar todo el cuerpo, desde los músculos hasta las uniones y los ligamentos. Cuando el cuerpo alcanza un estado de relajación completa, surge de forma natural una fuerza estable y elástica (nèijìn 內勁). La suavidad es más poderosa que la dureza, pero, para alcanzarla, primero debemos relajar todo el cuerpo. Cuando el cuerpo está relajado, es flexible. Solo entonces pueden desarrollarse la firmeza y la fuerza interna (nèijìn內勁).
Neijin requiere un estado de relajación completa, pero activa (sōng 鬆 ). Los músculos están relajados, lo que permite que la fuerza se transmita sin obstáculos a través de los huesos y los ligamentos. Cuando el cuerpo está relajado, puede integrarse en un todo (zhěng 整). Un cuerpo relajado e integrado es como un muelle: acumula energía y después la libera hacia fuera, hacia el objetivo, dirigiéndola a través del cuerpo (yì 意) (fā jìn 發勁). Todos los movimientos del taijiquan son fluidos. Estos movimientos circulares y fluidos previenen las lesiones articulares y redirigen la potencia la fuerza del adversario. En el contexto de las artes marciales chinas, especialmente en el taijiquan, se utiliza la expresión cuatro liang (sì liǎng 四兩) en el conocido proverbio: «Cuatro liang mueven mil jin». (El liang es una antigua unidad china de peso. 1 jin equivale a 16 liang. 1 liang equivale a 37,5 g. Por tanto, 4 liang son 150 g: el peso de una manzana pequeña o una rebanada de pan mueve 1000 jin, es decir, 600 kg, el peso de una gran roca).
Es una metáfora del principio de utilizar una fuerza pequeña para redirigir una grande. Al enfrentarse a un adversario, quienes practican no atacan, sino que escuchan al adversario (tīng jìn 聽勁), siguen su movimiento y redirigen su energía hacia otro lugar. Ting 聽 significa escuchar, y jin 勁 es fuerza. Esto significa «escuchar» física y mentalmente las intenciones, la dirección, la fuerza y la velocidad del adversario a través del contacto —por ejemplo, al tocarse las manos— o simplemente a través de su movimiento. Sin ting jin no es posible aplicar el principio de que «cuatro liang mueven mil jin».
La práctica prolongada del taijiquan afina la percepción corporal de la fuerza del adversario: si es dura o suave, hacia dónde se dirige, dónde está su equilibrio y si su fuerza está vacía —perdida— o llena —potente—. Aunque parezca que actuamos después, alcanzamos el objetivo primero; golpeamos después, llegamos primero: esa es la esencia. Para lograrlo, debemos estar tranquilos. Esto no significa permanecer inmóviles, sino cultivar la calma en la mente y mantener el cuerpo relajado. Si no estamos tranquilos de mente y de corazón, si el cuerpo no está relajado, no percibimos la fuerza del adversario. Si no percibimos su fuerza, no podemos actuar después y lograr antes el efecto. El silencio en el taijiquan es un estado de gran alerta con una capacidad de respuesta inmediata.
Cuando alguien nos empuja, no nos resistimos, sino que redirigimos su fuerza para que pierda el equilibrio y después aprovechamos el momento para contraatacar. No se trata de vencer la fuerza con fuerza física —lo que exigiría una enorme potencia—, sino de redirigir, esquivar y aprovechar la energía del adversario. Suena contradictorio: ¿cómo podemos llegar primero si el adversario ya se ha movido? La clave está en la percepción o sensibilidad hacia la fuerza del adversario, o ting jin 聽勁.
3. Ralentizar el movimiento mediante la calma
El movimiento en el taijiquan de Wudang es muy lento. Debe realizarsedebe realizarse a una velocidad uniforme, sin aceleraciones ni desaceleraciones repentinas. Los movimientos lentos permiten a quien practica controlar su cuerpo y percibir pequeños cambios. Durante el movimiento no hay interrupciones. Cuando termina un movimiento, comienza inmediatamente el siguiente. Como el agua que fluye o las nubes que se desplazan, todo transcurre de forma fluida y continua, lo que permite que la sangre y el qi circulen sin obstáculos por todo el cuerpo.
4. Uso de la conciencia del corazón (心 xīn) en lugar de la fuerza física bruta (lì 力)
Distinguir entre vacío y plenitud es un principio y un requisito fundamentales de la práctica del taijiquan de Wudang. El vacío significa que el peso del cuerpo no recae sobre la pierna, mientras que la plenitud significa que todo el peso descansa sobre ella. Durante la práctica, el centro de gravedad se desplaza constantemente de una pierna a otra, con lo que se alcanza un estado en el que el vacío contiene plenitud y la plenitud oculta vacío.
Utilizar la energía interna (neijin 内劲) en lugar de la fuerza física es un principio fundamental del taijiquan. Habitualmente, las personas recurren a la fuerza muscular, que es fuerza bruta. El taijiquan emplea un enfoque diferente, pues exige que quienes lo practican realicen los movimientos con la conciencia, en lugar de tensar los músculos. Por ejemplo, si desea levantar el brazo, simplemente dirija el pensamiento hacia el objetivo y su brazo realizará el movimiento de forma espontánea y natural. Suena misterioso, pero es igual que caminar. No contrae intencionadamente los músculos de los muslos, sino que se mueve de forma natural. El taijiquan extiende este movimiento intenso y ligero a todo el cuerpo. En el taijiquan, el movimiento es relajado, pero consciente. El cuerpo está relajado, pero lo importante es la intención, la atención suave y silenciosa con la que actuamos. (Yi dao, qi dao —Adonde va la intención, va el qi—. Yi bu dao, qi bu dao —Donde no hay intención, o esta es demasiado intensa, el qi no llega—).
«Con la conciencia del corazón, guíe el qi para que descienda, se reúna y penetre hasta los huesos. Con el qi, inicie el movimiento del cuerpo, que debe ser suave para poder seguir a la conciencia del corazón», dice Zhang Sanfeng.
Guíe el qi con una mente tranquila para que se hunda profundamente en el cuerpo, hasta los huesos. Active el cuerpo en un flujo suave, de modo que los movimientos sigan libremente a la mente. Guíe conscientemente el qi, que mueve el cuerpo y permite un movimiento sin obstáculos.
La alquimia interna (Nèidān內丹) considera el cuerpo humano como un microcosmos. Cultivando el jing (esencia), el qi y el shen (espíritu), podemos alcanzar un estado de unidad con el Dao. Mediante el cultivo del jing para transformarlo en qi, del qi en shen y del shen en el vacío wu, podemos alcanzar el Dao. El taijiquan representa la transformación de las técnicas de alquimia interna (neidan) de la meditación en una postura estática a una práctica dinámica, de un estado estático a uno dinámico.
Mediante la armonía entre la transformación interior de la mente interna y la práctica dinámica, alcanzamos el nivel más elevado del taijiquan de Wudang. Requiere una coordinación perfecta de la respiración, el movimiento y la conciencia. El movimiento es la expresión externa, la respiración es la fuerza interna y la conciencia del corazón es la guía. Solo mediante la unión de ambos principios, el interno y el externo, podemos aprovechar plenamente la fuerza del taijiquan. Solo mediante la armonía de lo interno y lo externo podemos alcanzar la verdadera fuerza del taijiquan.
4. El valor del taijiquan para conservar la salud
Las palabras atribuidas a Zhang Sanfeng, según las cuales el taijiquan favorece la longevidad y la vitalidad, no son una frase vacía. El taiji debe practicarse con una conciencia del corazón —corazón-mente— tranquila: «Cuando la conciencia del corazón está tranquila, la respiración se regula por sí sola; cuando la calma perdura, la mente se estabiliza por sí sola».
Los movimientos son lentos y suaves, coordinados con la respiración, lo que produce un masaje de los órganos internos, estimula la circulación sanguínea y regula el sistema nervioso. Exige calma, concentración y relajación, que contribuyen a mejorar el bienestar, reducir el estrés, mejorar el sueño y estabilizar las emociones. Muchas enfermedades crónicas, como la hipertensión arterial, la diabetes y la artritis, pueden mejorar considerablemente con una práctica prolongada.
Por ello, el taijiquan también recibe el nombre de «boxeo curativo». El taijiquan de Wudang exige que quienes lo practican se mantengan atentos y concentrados durante la práctica y aparten todas las distracciones. La práctica prolongada desarrolla la concentración y la paciencia, y alivia la ansiedad, la depresión y los pensamientos negativos, de modo que la conciencia del corazón permanece serena.
Uroš Hrastnik, miembro de SDT